El miedo es el indicador de que progresas

Antes de comenzar a escribir este artículo ya sabía que iba a resultar una tarea complicada.

Hablar sobre el miedo es difícil ya que todos tenemos nuestros demonios interiores. Además, a nivel social es otro de esos temas tabú que no se suelen mencionar.

Todo ello me lleva a pensar que en nuestra sociedad el miedo es sinónimo de debilidad. Yo no comparto esa opinión. De hecho para mí el miedo es la brújula que me ayuda a encaminar mis pasos.

Deja que te explique mis motivos.

Me da la impresión de que, como seres humanos, todavía no comprendemos el miedo. Aunque está presente en todas las culturas e individuos, tendemos a rehuirlo o a degradarlo como una experiencia artificial que sólo sirve para entretener, en el mejor de los casos.

Sin embargo estoy convencido de que, igual que el fracaso, el miedo juega un papel muy importante en nuestro desarrollo. El miedo es necesario.

He aprendido mucho sobre mí mismo analizando mis miedos, confrontando algunos de ellos y descubriendo algunos otros, menos aparentes. Estoy seguro de que tú también puedes hacer lo mismo.

Para poder enfrentarte a tus propios miedos, primero debes mirarlos a los ojos, fijamente —es decir, reconocerlos. Una vez sepas cuáles son tus temores podrás ver también las oportunidades que se esconden en ellos.

Miedo y oportunidad están unidos. Cada vez que conquistes un miedo, creces como individuo. El miedo, de esta forma, se convierte en medio, un canal a través del cual conquistar nuevas fronteras y encontrar oportunidades antes inalcanzables.

De alguna forma, muchos de tus miedos te indicarán el camino seguro hacia el crecimiento. Una autopista hacia una versión más fuerte de tí mismo. Siempre y cuando tengas el valor hacer ese Viaje.

La emoción más poderosa

Estoy seguro de que eres consciente de que el miedo es una de las emociones más poderosas que existen —sino la más poderosa.

Bajo la influencia del miedo, el control individual y colectivo se vuelve mucho más sencillo. Ese es el motivo por el que muchas organizaciones e instituciones lo usan para controlarnos. Si crees que exagero no tienes más que ver cualquier telediario en cualquier canal de TV.

Sin embargo, yo no estoy hablando de ese tipo de miedo. El miedo que a tí y a mí nos interesa, porque nos hace crecer, no es el miedo al peligro físico o a cualquier factor que amenace nuestra supervivencia.

Es normal que tengas miedo a cruzar una calle desconocida u oscura o a conducir bajo una tromba de agua. Ese miedo atávico es el que nos ayuda a sobrevivir.

No es normal, sin embargo, perder oportunidades de exposición por no atreverte a hablar en público o no acceder a más responsabilidades por no ser capaz de pedir un aumento, aunque sabes que estás preparado y te lo mereces de sobra, por ponerte dos ejemplos.

No perderás la vida por ello si lo intentas, pero actuamos como si así fuera, perdiendo en el camino masivos beneficios a nivel personal y profesional.

Ya no estamos tan gobernados por el miedo al peligro físico al no ser perseguidos —generalmente— por depredadores pero sí vivimos bloqueados por otro miedo tan o más poderoso: el miedo al rechazo.

Quiero que te des cuenta de lo absurdo que es vivir así: ¿acaso no estamos vivos para probar, explorar y experimentar?, ¿acaso existe otra forma de crecer?. Superar los miedos es la esencia de la vida.

Vivir bajo el miedo al qué dirán desafía el mismo propósito de vivir. Es una forma de muerte en vida tan instalada en nuestra sociedad que pasa desapercibida. Afortunadamente tiene cura, pero tienes que verlo primero en tí para poder verlo en los demás.

Miedo a ser diferente

El deseo de pertenencia al grupo en el ser humano es muy fuerte. Es tan poderoso que gobierna sus acciones y pone límites a sus propios deseos.

Estoy seguro de que puedes recordar alguna ocasión en la que has querido expresarte de determinada forma y no lo has hecho por miedo: miedo al qué dirán, miedo al ridículo, miedo a ser diferente.

Miedo y creatividad no son compatibles. El uno anula el otro.

Quiero dejar claro, una vez más, que no me estoy refiriendo al miedo generado por el inminente peligro físico, sino al miedo a ser tú mismo, a expresarte tal y como eres.

Dependiendo de dónde hayas nacido y de tu educación, la sociedad tendrá determinadas expectativas en tí. Tienes que elegir el molde al que quieres pertenecer, esa es toda la libertad de la que dispones.

Aunque para algunos seguir un camino establecido por otros de forma inconsciente es un modo de vida, estoy seguro de que no lo es para ninguno de los dos.

Si tienes el valor de hacerte las preguntas correctas acerca de quién eres y sobre todo qué quieres, es posible que encuentres respuestas que quizá no te esperabas. Es posible que no seas —del todo al menos— quien crees que eres.

Antes de hacer este ejercicio, no era consciente de muchas facetas sobre mí que ahora sé.

Averiguar qué quieres es sólo el primer paso. Ahora tienes que perseguir esa versión de tí sin descanso. Para ello tendrás que enfrentarte al omnipresente miedo a ser diferente, a perder el estatus de persona corriente para comenzar a ser una anomalía.

Tienes que tener claro que si no quieres una vida corriente, no puedes ser una persona corriente. El miedo, una vez más, hace de puerta hacia la exploración, hacia la búsqueda de algo mejor.

No hay otra forma.

Es normal temer lo desconocido

Otro de los grandes temores presentes en cada uno de nosotros es el miedo a lo desconocido.

Seamos sinceros: a nadie le gusta cambiar. Aunque el cambio es el único camino al crecimiento, siempre nos resistimos a ello y dejamos que sean eventos externos los que nos empujen a hacerlo en lugar de hacerlo por propia voluntad.

Tú —al igual que yo— tienes tu forma de pensar, prejuicios, valores y una serie de comportamientos automáticos que repites cada día de tu vida.

Aunque sabes que eres capaz de mucho más, el temor a perder esa referencia de comportamiento o patrón de pensamiento te asusta porque desconoces lo que vendrá en su lugar. Es normal, a mí también me ocurre.

Tienes que racionalizar que el temor a lo desconocido es completamente normal. Si lo haces, ese miedo a explorar será menos intenso.

Podrás probar cosas nuevas para descartar lo que no te funcione y acoplar a tu vida lo que sí funcione, convirtiéndote en una versión más completa de tí.

No hay crecimiento sin exploración

Estoy insistiendo mucho en explorar, soy consciente de ello.

Entiéndeme, por favor: imagina que, por cualquier razón, fueses consciente de algo que aporta un grandísimo valor a quien lo ponga en práctica, pero parece que a todos pasa desapercibido.
¿No querrías que todo el mundo se enterase?, ¿no se lo dirías a cada una de las personas importantes de tu vida?. Eso es lo que estoy tratando de hacer ahora mismo.

Por experiencia, sé lo paralizante que es el miedo. Recuerdo lo que me costó escribir mi primer artículo, dar mi primera clase o dar la vuelta a la cámara para grabarme en vídeo por primera vez —estoy hablando de meses.

Sin embargo, los resultados —no el miedo— son demoledores.

Cada una de las tres acciones que te he mencionado arriba ha traído tanto valor y me han abierto la puerta a tantas oportunidades, que siento que es mi deber tratar de que entiendas que es normal tener miedo, pero superarlo y convertirlo en confianza en uno mismo es la condición indispensable para acceder a todo lo bueno que hay en la vida.

Siempre que busco un buen ejemplo para hablar del miedo a explorar, los niños vienen mi cabeza. Seguro que sabes cómo juegan los niños: exploran todas las opciones, no hay límites en su creatividad.

Para un niño, la vida es explorar y aprender lo que te gusta y lo que no. En su mente el concepto, el prejuicio o la apariencia no existe. Son libres.

Aunque todos hemos sido niños alguna vez, al convertirnos en adultos hemos perdido esa capacidad de explorar. Al hacerte mayor los prejuicios ganan pesan más que las experiencias directas. Gracias al miedo (los prejuicios no dejan de ser miedo a lo desconocido).

Cómo conquistar el miedo

Espero que ahora coincidas conmigo al diferenciar el miedo al peligro físico, el cual existe como mecanismo de supervivencia y el miedo a ser diferente, a explorar lo desconocido, el cual existe para impedir que crezcas y cumplas tus metas.

Espero también que entiendas que no se trata de ser irracional e intentar cualquier cosa aunque no tengas la preparación adecuada. El miedo es irracional, no tú.

Aunque no es una regla infalible, nueve de cada diez veces, si tienes miedo a hacer algo es porque ese algo es importante para tí ya que te permitirá progresar como persona o profesional.

Sólo tienes que reflexionar unos minutos para darte cuenta de todas las situaciones que has estado rehuyendo por miedo, aún siendo consciente de las posibilidades y oportunidades que te traerían consigo.

Se que suena extraño, pero hay que perderle el miedo al miedo y la única forma es enfrentándote a él.

Ahora bien, ¿cómo?.

Quizá creas que se necesita un coraje extremo, pero no es así. Basta con evaluar de forma racional el paso que quieres dar, para luego darlo.

Ya está.

Desde ese mismo momento debes de permitirte explorar con tiempo ese nuevo territorio, teniendo la tranquilidad de saber que nada es para siempre y que, si llegado el momento no es lo que pensabas, puedes cambiar el rumbo de tu vida y encaminarte hacia un nuevo desafío.

Difícilmente estarás peor de lo que estabas al principio, sin embargo la experiencia de haber superado un miedo será muy valiosa en tu siguiente reto.

En lo personal y referente al miedo, si hay algo que se ha repetido constantemente en mi vida es esto: llegará un momento en que te reirás de lo que antes te asustaba.

Para finalizar: se que estás leyendo lo que he escrito pero desde luego no se quién eres. Lo que sí sé es que tú y yo tenemos miedos.

Lo que te pido, por favor, es que desde ahora cambies la percepción sobre lo que te asusta y te intimida, sobre lo que supone un desafío en tu vida.

No sigas mirando hacia otra parte. No te excuses con prejuicios y falsas creencias. Atrévete a explorar lo desconocido.

Deja que el miedo te indique el camino.

Recuerda

  • Todos tenemos miedo. Es normal.
  • Sin embargo, debes separar el miedo al peligro físico que te ayuda a sobrevivir, del miedo a lo desconocido.
  • Todas las oportunidades de crecimiento personal y profesional requieren conquistar un miedo. Sad but true.
  • No te quepa duda: lo que ahora te asusta, si lo conquistas, te hará reír.
  • Puedes decidir quedarte en territorio seguro y conocido, a cambio de una vida anodina y predecible. Tú eliges.

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