Aunque no te lo creas pronto llegarán esas fechas en las que echas la vista atrás al mirar el calendario con esa sensación de déjà vu mientras piensas “¿joder, de verdad ha pasado otro año?”.

Es en ese momento cuando las ideas sin ejecutar, los proyectos sin finalizar, todos tus debería y esas promesas incumplidas se deslizan hacia tu conciencia desde el escondite donde las has mantenido todos estos meses.

Abatido —pero aún así optimista— piensas que esta vez será diferente, que ahora todo va a cambiar. En un impulso desempolvas el plan que trazaste la última vez y vuelves a repetir las mismas promesas: voy a entrenar, voy a escribir, voy a volver a estudiar…

Sin embargo, tu subconsciente —que no es idiota— a cada nuevo compromiso responde “no, no lo harás, no sigas engañándote. No eres ese tipo de persona”.

Desconcertado, piensas en tirar la toalla. Al fin y al cabo ¿por qué van a cambiar las cosas esta vez?.

¿Te sientes identificado/a?. Espero que sí ya que lo que acabas de leer/escuchar es mi historia personal. Historia pasada, afortunadamente.

En este episodio de Maestría te explicaré cómo conseguí aprender a establecer objetivos que merecen la pena perseguir. Incluso con ejemplos reales de mi situación actual.

Necesitas una dirección

A la hora de la verdad la mayoría de personas no tiene una dirección clara, es decir, no saben lo que quieren.

Si preguntas “qué es lo quieres en la vida” a cien (o mil, o un millón) personas de forma aleatoria, la mayoría de respuestas serán o una mirada atónita o algo muy vago como salud, dinero, trabajo, etc.

¿Te das cuenta de lo que eso significa?. Es evidente pero muchas veces lo olvidamos:

Si no sabes a dónde quieres ir, es complicado que acabes en un lugar donde quieras estar.

Por otro lado muchos de nosotros/as cambiamos de dirección todo el rato cuando vemos a tal o cual influencer, estímulo publicitario o cuando somos víctimas del famoso efecto FOMO.

Necesitas encontrar una dirección entre todas las opciones, sabiendo que siempre podrás cambiarla pero a su vez dándole el tiempo necesario para ganar tracción (efecto compuesto).

Es decir, en lugar de tardar una eternidad en decidir una dirección y luego cambiarla a cada instante, debes decidir cuanto antes y proteger esa decisión el tiempo necesario.

No puedes vivir sin objetivos

Quizás estés pensando que todo esto suena muy bien pero que hasta ahora has estado viviendo sin dedicar un segundo a pensar en objetivos y tampoco te ha ido mal.

Tiene sentido, pero también debes tener en cuenta que esto de los objetivos no es opcional. Lo único que queda a tu elección es tener los tuyos.

Dicho de otra forma, si no persigues tus propios objetivos formarás parte de los de otra persona, colectivo, empresa, etc.

Ahora piensa cómo sería tu vida si tomas responsabilidad  de tus actos, eliges lo que quieres ser y conseguir y además comienzas a dar pasos en esa dirección.

Fuck SMART

Ahora bien, ¿cómo decides cuáles son tus objetivos?. Primero de todo, creo que al principio es mejor dejarlo en singular, es decir, que te centres en uno.

Si Googleas “objetivos” aparecerá el acrónimo SMART que quiere decir “específico, medible, realizable, realista y limitado en tiempo”. Es una técnica muy popular para decidir qué objetivos son los más adecuados. Respeto a quien la use y le ayude, pero en mi caso nunca lo he entendido.

¿Quién quiere algo medible de la vida?. ¿Quién se puede sentir impulsado a levantarse de la cama cada mañana para lograr algo realista?. Yo, desde luego, no.

Esto no quiere decir que te lances a por objetivos que desafían la lógica, pero en mi caso lo que me mueve es pensar en grande, es decir, ir a por algo que te emocione, que te haga sentir pleno/a.

Debes tomarte tu tiempo y reflexionar. Preguntarte qué te atrae —no en lo que te motive ya la motivación es volátil— y si ahora no viene nada a tu cabeza, como dice Robert Greene en Mastery, piensa en cuando eras pequeño/a. ¿Qué te hacía saltar de la cama por la mañana?, ¿qué te llenaba de entusiasmo?.

La respuesta casi nunca es obvia, debes darte un tiempo de descanso y desconexión. Sería genial que cambiaras de entorno y viajases (si es posible, claro) al menos un par de días y sigas haciéndote la pregunta y escuchando la respuesta que venga de tu subconsciente.

Ahora tienes que buscar la forma unir pasión y oportunidad y, créeme, en mi experiencia, SIEMPRE la hay.

Objetivo vs sistema

Con tu objetivo recién designado la principal tarea es protegerlo y nutrirlo. Debes dedicar tiempo a caminar en esa dirección cada día. De forma ideal los siete días de la semana. Además sería perfecto que como primera acción de tu mañana.

Una confusión muy común es no saber diferenciar entre objetivos y sistema. Si tienes un objetivo pero no un sistema con lo único que contarás es con una imagen mental de tu destino pero sin forma de hacerla real. Por el contrario, si tienes un sistema pero no una dirección lo más probable es que acabes caminando en círculos, polarizado/a por las modas, como veíamos al principio.

Necesitas ambos.

El objetivo es la dirección a la que te diriges para llegar a tu destino. Ahora tienes que hacer ingeniería inversa para crear un sistema que te permita averiguar qué pasos debes dar para conseguirlo.

Ten en cuenta que si tu objetivo es ambicioso —tiene que serlo— tu yo actual apenas tiene conexión con la identidad de ese yo futuro que ya es lo quieres convertirte, por lo que será complicado que identifiques toda la cadena de hitos necesaria para llegar a tu meta.

Lo que a mí me funciona es poner arriba del todo el objetivo general y luego averiguar qué debo de hacer en los próximos dos meses. Solo esos primeros pasos. Más allá de dos o tres meses lo veo ridículo. Como dice @DHH en Rework: “planning is guessing”.

Por otro lado, unos pocos meses son suficientes para poner a prueba si de verdad quieres eso que has elegido.

Y esto es todo el sistema que necesitas: poner un pie delante del otro cada día y cambiar hacia tu meta. Más adelante te explicaré cómo funciona con mi ejemplo personal.

Atención consciente

Para mí, una de las grandes verdades que suele pasar por alto es que uno/a obtiene de la vida lo que le pide, a través de sus acciones.

No es nada mágico ya que toda acción va precedida de un pensamiento; una imagen mental. Si tienes claro tu objetivo —lo que quieres— y mantienes esa imagen en tu consciente, esta influirá en tu atención consciente a la hora de aprovechar oportunidades, contactar con personas y percibir situaciones que te acerquen a al mismo.

Sin embargo, si siempre estás distraído/a o cambias constantemente de objetivo esa imagen se vuelve borrosa —como una foto en proceso de revelado. Cuanto más borrosa se la imagen, más borrosos son los resultados, por eso a veces da la sensación de que la vida nos sucede por accidente, sin intención.

Ejemplo personal

Como te dije al principio quiero compartir contigo mi objetivo principal. Es muy sencillo:

Obtener mi maestría personal, profesional y el reconocimiento de mis compañeros/as.

Para conseguirlo, tengo muy claro que mi camino es:

Ayudar a otros desarrolladores/as (o personas) a hacer lo mismo.

Si quiero ayudarme y ayudar a otros, estos son los pasos/acciones que no deben faltar en mi día, es decir, mi sistema:

  • Aprender cada día.
    • Leer.
    • Programar.
  • Crear y compartir.
  • Ayuda directa.
    • Preguntas.
    • Correos.

He ajustado este plan innumerables veces, pero en esencia sigue siendo el mismo, es decir, una serie de acciones que si se realizan periódicamente y en el orden adecuado, te acercarán un poco más a tu objetivo.

¿Estás loco/a?

No quiero finalizar este episodio sin recordarte que no tienes por qué creer nada de lo que digo y que, por supuesto, seguir haciendo lo mismo que has hecho hasta ahora es una opción cien por cien válida.

Sin embargo, tu quieres algo más de la vida, ¿verdad?. Si no no estarías leyendo, viendo o escuchando este material.

Al hilo de esto y para despedirme te dejo una definición de locura (atribuía a Einstein).

“Locura es hacer lo mismo una y otra vez esperando obtener resultados diferentes”.

Si quieres algo diferente vas a tener que hacer cambios y tomar decisiones. Espero haberte podido y sabido ayudar a dar ese primer paso que tanto cuesta.